La demencia vascular (VaD) representa un importante trastorno neurocognitivo que surge como consecuencia directa de lesiones vasculares en el cerebro. Este fenómeno, reconocido como la segunda causa más común de demencia relacionada con la edad, conlleva un conjunto de desafíos diagnósticos y terapéuticos debido a su heterogeneidad y sus diversas manifestaciones clínicas. En este contexto, es esencial comprender los nuevos criterios diagnósticos y la nomenclatura médica para una gestión clínica eficaz.