La analgesia preoperatoria ayuda a disminuir la ansiedad del paciente, evita la sensibilización central, además de disminuir el riesgo de complicaciones a largo plazo (estancia prolongada, cicatrización deficiente, incremento de estrés cardiaco y pulmonar, e incremento en los costos de salud), así como disminuir la aparición de dolor crónico postquirúrgico.