Se considera que hasta el 90% de EVC son prevenibles al modificar los factores de riesgo asociados como la presión alta (el principal factor de riesgo) o la glucosa alta en la sangre. Prácticas sencillas, que se pueden realizar en el día a día, harán que los factores de riesgo como la hipertensión y el colesterol en sangre disminuyan. Modificar el estilo de vida puede disminuir el riesgo de morir por sufrir un segundo EVC hasta un 35%.