La International Association for the Study of Pain (IASP) define el dolor como una experiencia sensorial y emocional desagradable asociada, o similar a la asociada, con daño tisular real o potencial. La definición reconoce además que dolor y nocicepción son fenómenos diferentes y que la experiencia dolorosa está influida, en grados variables, por factores biológicos, psicológicos y sociales.
El modelo biopsicosocial constituye un marco ampliamente utilizado para comprender el dolor crónico. Considera procesos biológicos y factores psicológicos y sociales, así como la interacción entre estos últimos y los procesos cerebrales relacionados con la experiencia del dolor.