Dentro del vasto campo de la inteligencia artificial (IA), el aprendizaje automático (Machine Learning) se ha consolidado como una disciplina fundamental, permitiendo a los sistemas aprender de los datos sin necesidad de programación explícita.
Los mayores avances actuales provienen del aprendizaje profundo (deep learning), impulsado por el creciente desarrollo de las redes neuronales artificiales (RNA).